Capítulo 6

A la mañana siguiente Rosa y Ana despertaron juntas con un dolor de cabeza insoportable,  se quitaron la manta de la cabeza y observaron su alrededor.
¿Donde estaban?
Intentaron recordar que había pasado la noche anterior y no lograban conseguirlo.
Siguieron mirando a su alrededor y vieron que su ropa estaba en el suelo, los vestidos,  los zapatos, hasta su ropa interior.
Se asustaron,  no sabían que había pasado, necesitaban saberlo.
Cuando de repente alguien toco la puerta,  un par de segundos después la puerta empezó a abrirse lentamente y vieron una persona que entraba con una bandeja en la mano.
Era Elsa que iba a llevarles el desayuno.
Agradecidas pero a la vez con miedo empezaron a desayunar y en medio de todo esto le preguntaron a Elsa que había pasado, porque estaban allí y así.
A lo que Elsa respondió:
-Bebisteis mucho, os encontrabais mal, vomitasteis varias veces y como no sabíamos donde vivíais os trajimos aquí, no os preocupéis aquí vivimos mi hermano Cristian y yo. Y que no llevéis ropa tiene una explicación, la entenderéis cuando veáis los vestidos. 
Sonrió y les acercó un baso de zumo a cada una.

Unas horas después se levantaron y cogieron los vestidos con intención de vestirse y irse a casa de Rosa a pasar el fin de semana juntas.
Al ver los vestidos entendieron lo que les había dicho Elsa,  se habían vomitado encima...
Elsa y Cristian estaban en el comer, al escuchar que se habían levantado Elsa fue a la habitación para comprobar que no necesitaban ayuda.

Rosa y Ana estaban pensando en ponerse los sucios vestidos y correr.
-Que vergüenza, mira lo que he echo delante de Cristian...
- Y yo? Yo ni siquiera los conozco y he echo lo mismo que tu. Replicaba Ana.

De repente otra vez tocaron la puerta y lentamente empezó a abrirse.
Rosa y Ana corrieron a la cama a taparse,  estaban desnudas, cuando entro Elsa.
-No os preocupéis, ahora os traigo algo de ropa y Cristian os acerca. Les dijo Elsa con una sonrisa.

Unos minutos después, Elsa volvió con mucha ropa para que las chicas eligieran. Cogieron lo primero que había y se vistieron corriendo. Cuando Rosa se dio cuenta que ahora el chico que le gustaba, el que la había visto pasarse la noche anterior la llevaría a su casa.
-Elsa, nos puedes acercar tu? Es por no molestar a tu hermano. Dijo Rosa intentando pasar la menos vergüenza posible.
-Claro chicas, terminar de vestiros y os llevo yo. Dijo Elsa con una sonrisa.

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