Capítulo 3

Habían sido muchas horas de clase, pero por raro que sonase Rosa no se había enterado de nada de lo que le había explicado el profesor,  tenía a Cristian en su cabeza,  tenía en mente ese tatuaje,  esas miradas.
Pero después de todo, las clases se habían acabado.
Ella, viendo que el profesor ya se había ido y Cristian aun estaba recogiendo decidió hablar con el.
-Cristian, quería pedirte disculpas por lo de ayer, aunque veo que as podido limpiar muy bien la zapatilla. Ella sonrió.
-No te preocupes, si eso sirvió para conocerte, a válido la pena. El sonrió y se fue.

Ella se quedo en shok. Quieta,  muda, colorada.
Ana había visto y escuchado ese momento y viendo como estaba su amiga se preocupo.
-Estas bien Rosa?
-Le as escuchado?  Que ha valido la pena, que ha valido la pena!!. Le decía en voz alta a su amiga.
Estaba eufórica, feliz, radiante.
No podía ir a su casa en ese estado,  tenía que ir a celebrarlo.
Salieron de la universidad y decidieron ir a tomar algo a un bar cercano.
Una vez allí Ana quería que su amiga le explicará que estaba pasando.
-Te gusta verdad? Rosa, no le conoces de nada y sonríes mas con el que lo que te e visto sonreír nunca. Le decía Ana, intentando entender la situación de su amiga, aunque para ella no tenía ni sentido ni explicación.
- No se que tiene, ni que le pasa. Pero me gusta... me gusta mucho, nunca me había sentido así. Se que no le conozco pero quiero conocerle,  me hace feliz solo que me sonría, entiendeme... Intentaba explicar Rosa ya que ni ella misma lo entendía.
-Ten cuidado, tiene pinta de querer pasar un buen rato y si te e visto no me acuerdo.

Rosa no contestó,  le pareció mal que su mejor amiga le dijera eso viendo lo que le gustaba aquel chico.
Unos minutos mas tarde, con mucha tensión en el ambiente se levantaron y se marcharon cada una a su casa.

Rosa tumbada en la cama empezó a pensar que quizás Ana tenía razón, no le conocía,  solo le había pisado y el le había dicho algo bonito. Pensaba en que era imposible que ella le gustase a ese tipo de chico.
Después de varias horas pensando decidió que lo mejor era dejar a Cristian de lado, total, nada bueno podría darle...
La noche estaba siendo larga, Rosa no podía conciliar el sueño,  pensaba en la decisión que había tomado, tenía miedo pero no sabía exactamente de que.

A altas horas de la madrugada Rosa decidió ponerse a ver una película, haber si tenía suerte y le entraba el sueño, cuando a mitad de película le sonó el móvil, un mensaje. Pensando que era Ana para decirle simplemente que como estaba y teniendo en cuenta que ella solo quería poder dormir, decidió no mirar el móvil,  lo dejo en la mesita con el mensaje sin abrir y por fin consiguió dormirse.

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