Capítulo 4

El sol había despertado y con las sabanas pegadas le sonó el despertador, lo apago y viendo el mensaje sin abrir prefirió verlo mas tarde y se fue a duchar.
Se ducho, se arreglo el pelo, maquillaje,  eligió la ropa...
Cuando ya lo tenía todo echo se sentó en la cama esperando que fuese la hora para bajar a esperar a Ana, pero hay recordó el mensaje y se decidió a mirarlo, cojió el móvil,  abrió el mensaje y el móvil se callo al suelo.
De repente de un salto se tiró al suelo corriendo a cogerlo, Ana no le había escrito ningún mensaje,  era Cristian,  que después de mucho preguntar consiguió su numero.
Leía el mensaje una y otra vez.
"Hola guapa, me a costado conseguir tu número. Me han contado que sueles ir mucho a discotecas del puerto aunque he ido y no te he visto. Espero que podamos hablar mas, me gustaría conocerte. Buenas noches, mañana nos vemos."

Ella intentaba pensar pero el cerebro estaba apunto de estallarle, contestarle,  no hacerlo, hablar con el, olvidarle...

De repente el móvil volvió a sonar y no dudo en mirarlo en ese mismo instante, era Ana. Con la emoción a Rosa se le había pasado la hora y Ana llevaba 15 minutos esperándola en el portal.
Bajo corriendo y pidiéndole disculpas a Ana le explicó lo ocurrido, le contó todo.
Ana viendo la ilusión que a su amiga le inundaba decidió apoyarla, nada malo le podía pasar.
-No le has contestado?  Porque? Queda con el. Ilusionada le decía Ana.
-Pero tu... tu no estabas de acuerdo con esto. Le decía Rosa sorprendida con el cambio de opinión.
-Lo he pensado mejor, mereces ser feliz y si te gusta ve a por el. Soy tu amiga, yo te apoyaré.

Rosa feliz abrazo a Ana con todas sus fuerzas y con una enorme sonrisa entraron las dos en la universidad.
Caminaban por esos largos pasillos juntas. Ana intentaba tranquilizar a su amiga, que estaba histérica por el momento de ver al chico que le gustaba.
Por fin llegaron a clase, entraron y aun no había ido mucha gente, la clase estaba casi vacía.
Se sentaron, hablando que podían hacer aquella noche, era jueves y al día siguiente no tendrían clase, cuando de repente entro Cristian con sus amigos, ellas miraron hacia la puerta y Rosa sonrió tímidamente mientras Cristian le miraba.
El se acercó y se sentó a su lado, como todos los días,  pero ese día no le dijo ni hola.

Las clases pasaron hasta llegar el momento de irse.
El recogió sus cosas y con un pequeño aliento dijo:
- Adiós,  hasta el lunes. Pensando que a Rosa no le interesaba ya que no le había contestado al mensaje.
-Adiós... Dijo Rosa, sin entender porque ese cambió de actitud.
Pero no podía dejar aquello así,  ese chico le gustaba de verdad.
Y cuando el estaba saliendo por la puerta ella se lanzó.
-Cristian!
El se giró sorprendido, sin saber porque Rosa había dicho su nombre.
Ella cojio sus cosas y andando lentamente hacia la puerta le dijo:
- Tienes razón,  me gustan las discotecas del puerto, ayer no fui porque suelo ir los jueves y los sábados,  hoy espero verte por allí. 
Y antes que el pudiese contestar ella se fue.

Mientras, Ana caminando detrás de Rosa estaba alucinando,  nunca había visto esa faceta de su amiga.  Pero le gustaba, le gustaba que también tuviese su lado interesante.

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