Rosa se fue a su casa rápido y arrastrando a Ana con ella.
En el portal, Rosa invitó a Ana a subir, cenar juntas e ir a las discotecas del puerto a pasar la noche. Ana sin dudarlo ni un segundo le dijo que si y subieron juntas a casa de Rosa.
Ana se metió en el vestidor de Rosa en busca de un conjunto sexy para la noche mientras Rosa llamaba para pedir una pizza.
Un rato después, llegó la pizza, una repartidora alta y guapa, Rosa abrió mientras desde la habitación Ana miraba con los ojos muy abiertos.
Cenaron nerviosas pero ninguna de las dos sabía el nerviosismo de la otra.
Un rato mas tarde decidieron arreglarse, vestidos sexys, maquillaje arrasador, iban a romper corazones, cuando el móvil de Rosa sonó, un mensaje de Cristian.
Cojió el móvil y se quedo quieta, no lo entendía y su amiga se dio cuenta.
-Que pasa? Dijo Ana, que no entendía que ocurría.
-Cristian me a enviado un mensaje... pero esta en blanco. Respondía Rosa sin entenderlo.
Ninguna de las dos encontraban explicación, entonces decidieron acabar de arreglarse para ir al puerto y ver si una vez allí veían a Cristian y podían entender que había pasado.
Calzaron unos altos tacones y bajaron a coger un taxi, estuvieron todo el trayecto calladas, sin dirigirse la palabra pero no sabían porque.
En un silencio matador llegaron al puerto.
Se quedaron en el paseo marítimo bebiendo unos cubatas que ellas mistas habían llevado.
Cuando por delante de ellas paso un grupo de personas desconocidas.
Cuando Rosa alzó la mirada vio a Cristian con una chica a su lado, cuando ya habían pasado por delante de ellas el se giró y vio que Rosa le miraba con la mirada perdida.
El andando sobre sus pasos llegó a parar delante de la chica que le había gustado, Rosa.
-Uf, como cambias... estas preciosa. Le dijo a Rosa con una enorme sonrisa.
-Gracias guapo, soy una chica de noche. Le contesto Rosa intentando seguir el juego que había empezado aquella tarde.
-Estoy con mi hermana y mis amigos, queréis venir? Os veo muy solas.
Rosa miró a Ana para ver si a ella le hacia gracia y ella le hizo una carantoña y se levantó.
Cristian cojió a Ana y le presentó a su hermana, Elsa.
Comenzaron a hablar y por lo que se veía se llevaban muy bien.
Vista la buena relación Cristian aprovecho para conocer mas a Rosa.
-Ya que vamos los últimos cuéntame, como que no te e visto antes? Preguntó Cristian muy interesado.
-No salía mucho pero desde que conocí este sitio, no paro en casa. Rió Rosa.
- Pareces una chica muy interesante, tenemos toda la noche para conocernos ya que mi hermana y tu amiga han echo buenas migas. Cristian sonreía.
Pararon en otro punto del paseo y siguieron bebiendo.
Rosa y Ana estaban muy nerviosas pero no se contaron el porque y encima no estuvieron juntas en toda la noche.
Con los nervios perdieron el control, bebieron y bebieron como si no hubiese mañana...
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