Capítulo 1


Rosa era una estudiante de arquitectura, en una universidad valenciana.
Una chica muy blanca de piel, con ojos azules y pelo negro. Quizás con un par de kilos de mas pero que no le hacían ser gorda. Era guapísima pero ella se veía fea, se veía con demasiado peso que perder, con algunos granitos.  No se quería nada a si misma.
Lo que no sabía es que para las personas de su alrededor era toda una princesa..

Era su primer día de clase,  nerviosa y sin haber podido dormir se levantó de la cama dispuesta a arreglarse para el primer día de su nueva vida.
Se dio una ducha fría,  se plancho el pelo, se puso un vestido otoñal y cómodo y salio de casa.
Le temblaban las piernas, le sudaban las manos, no podía pensar en otra cosa que en su primer día mientras bajaba en el ascensor.
Por fin llego a la planta baja y abrió la puerta de su edificio y allí estaba Ana, su amiga, con la que iría a clase día a día durante ese curso.
Se saludaron y con solo un simple hola vieron el nerviosismo que tenían las dos, se echaron a reír.
Después de unos minutos hablando en el portal decidieron partir, hablando sobre sus planes, lo que esperaban ver en clase, sobre todo lo que soñaban que pasara en la universidad, se toparon con un grupo de chicos, con tan mala suerte que los vieron tarde, justo cuando rosa había pisado sin querer a uno de ellos, el mas guapo.
Muerta de vergüenza le pidió perdón y se fue.

Una vez llegadas al pasillo de aquella universidad las amigas entraron a clase hablando,  hablando sobre aquellos chicos, a Rosa aun le corría la vergüenza por la sangre y estaba tan cortada que no era capaz ni de mirar a sus compañeros a los ojos.
Se sentaron las dos en la ultima fila, estudiaban mucho, pero preferían estar donde pudiesan pasar desapercibidas.
Después de cinco minutos en clase,  hablando, viendo las personas con las que compartirían el siguiente curso escucharon abrirse la puerta.
Era el grupo de chicos con los que se habían encontrando en el trayecto de camino a la universidad.
Rosa empezó a ponerse roja, le empezaron otra vez a sudar las manos, a temblarle las piernas, no podía ser..

Tres de los chicos de aquel grupo iban a la clase de las dos amigas, pero los demas solo habían ido a acompañarles y se fueron.
Las mesas estaban agrupadas de tres en tres y al lado de rosa había un sitio libre.
Aquel chico, el mas guapo del grupo, rubio, con ojos verdes, fuerte, alto..
Decidió dejar a sus amigos solos para ir a sentarse al lado de aquella chica.
Mientras el se acercaba Rosa vio  que en las blanquisimas zapatillas de aquel chico había una mancha, como un pisotón, como el pisotón que le había dado ella en ese fatídico momento.
Pensaba que el iba a hablar con todos, a pasear por la clase, pero se equivocaba, fue y se sentó a su lado.
La cabeza de ella daba vueltas, no sabía donde meterse. Se moría de vergüenza.
Y de repente el le habló.
-Hola, soy Cristian. Le dijo sonriendo
-Me llamo Rosa.

Después de unas pocas palabras ella agachó la cabeza con intención de que el no viese el nerviosismo que se notaba en su mirada y el, pensando que ella intentaba evitarle se giró y no volvió a decirle nada.

Un rato después,  la clase había acabado y estaban todos los alumnos dispuestos a recoger sus cosas para irse a casa y que acabase ese primer día.
El quería hablar con ella pero no sabía que decirle, mientras ella solo pensaba que ojala pudiese gustarle a aquel chico...

El se levantó y mirándola a los ojos le dijo:
-Mañana nos vemos Rosa, espero que no me vuelvas a pisar. Y se marcho riendo.
Ella sonrió,  avergonzada por no haberle pedido disculpas en frió una vez en clase, pero pensó que podría hacerlo al día siguiente.

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